Plan de

Formación

Humano -

Espiritual

El fin de la educación que promovemos es formar integralmente hombres a través de un proceso educativo personalizado encuadrado en la cultura patria, y abierto a la cultura universal, que les prepare para aportar lo mejor de sus posibilidades al desarrollo de la sociedad. Auténticos depositarios y transmisores de los valores espirituales cristianos, conscientes de sus deberes religiosos, sociales y profesionales.

Para lograrlo, promovemos una educación en familia, que apuntale los valores y virtudes que se trabajan desde el Colegio. Además, nuestro Plan de Formación Humano-Espiritual está estructurado con base en los elementos más trascendentales de la persona, como individuo y como miembro de una comunidad.

PLAN DE FORMACIÓN

El objetivo primordial del quehacer educativo del Colegio es la educación integral que corresponde a la naturaleza misma de la persona humana, sin perder de vista la unidad y la diversidad que le son propias. La educación impartida se centra en el alumno, potenciando al máximo todos sus valores, afirmando y desarrollando su propia personalidad, para obtener el rendimiento óptimo de sus posibilidades personales. Se establece una síntesis coherente de exigencia y de respeto: se respeta al máximo la personalidad del alumno a la vez que se le exige en idéntica proporción. La finalidad es prepararlo para superar las etapas más difíciles de su vida de adulto.

La vinculación de la educación con la vida se logra por medio de la asimilación práctica de las virtudes y las enseñanzas impartidas en el trabajo y en la disposición para el deber social en beneficio de todos. Es una formación completa: intelectual y física, religiosa y humanística, cultural y física, religiosa y humanística, cultural y social, que prepara a los niños y los jóvenes para todos los aspectos de la vida. Todo lo que de algún modo contribuya a que una persona sea mejor persona, es de interés para nuestra tarea. El concepto de compañerismo resume la actitud que exigimos a nuestros alumnos en las relaciones de unos con otros. La lealtad y la sinceridad son dos virtudes humanas que se enseñan a vivir de esta manera especial.

El espíritu de libertad se vive sobre la base de un serio sentido de responsabilidad. El modo de proceder y la conducta de los alumnos han de ser consecuencia de convicciones bien enraizadas y libremente queridas. Para ello se les facilita una formación personal y académica que los lleve a ser dueños de su destino y a saber cumplir sus responsabilidades siendo generosos con los demás, con la sociedad y con el país. La disciplina que conduce a la autodisciplina por medio de la educación de la voluntad, es siempre exigida dentro de un clima de cordialidad y delicadeza. Para todos los alumnos cuyas familias lo deseen, el Colegio proporciona una sólida formación religiosa.

Se logra formando a los jóvenes para el servicio que espera la comunidad en los momentos actuales. Por ello se hace especial énfasis en el desarrollo de las virtudes humanas que facilitan la convivencia en la consideración y el respeto que corresponde a cada persona humana. Esta educación en y para la comunidad está, a la vez, basada en la consideración de las necesidades y características de cada alumno, tanto en lo que se refiere a su personalidad como a la cuidadosa atención de las distintas etapas psicológicas por las que atraviesa.

El reconocimiento de la espiritualidad y trascendencia de cada persona forma parte esencial de su ser. Saberse hijo de Dios determina la vida entera. Es por esto que, desde pequeños, se fomenta el sentido cristiano católico en cada uno de los estudiantes, a través del conocimiento de la doctrina, el cultivo de la piedad y de su relación personal con Jesucristo. Los valores cristianos, que son fundamentos de nuestra sociedad, subyacen e inspiran toda la acción educativa que realizamos. La atención espiritual que se brinda en el Colegio está a cargo de la Prelatura del Opus Dei, que es una institución de la Iglesia Católica que tiene como finalidad contribuir a la misión evangelizadora de la Iglesia y se propone difundir una profunda toma de conciencia de la llamada universal a la santidad y del valor santificador del trabajo ordinario.